sábado, 24 de abril de 2010

SEMANA SANTA MALAGUEÑA

"En el año 1925, al finalizar la procesión, y después de un maravilloso recorrido, la Virgen había vuelto hasta su templo con una paloma blanca en sus manos. Alguien, durante la procesión le arrojó a la entonces Virgen de los Dolores, flores y palomas. Revolotearon éstas asustadas y tan solo una se posó a las manos de la Virgen, manos que esta Virgen llevaba cruzadas sobre su pecho. A pesar de las movidas del trono, de las subidas más o menos fuertes, de los vaivenes, la paloma no se separó ni un instante de sus manos y así continuó hasta la misma entrada de su templo, comentándolo todos los hermanos como hecho curioso. Tras regalar una nueva imagen el entusiasta cofrade don Antonio Domínguez Silva, la Hermandad quiere decidir de una vez el nombre que va a imponerle a la Virgen, ya que hasta en la misma Parroquia de San Juan hay una con la advocación de los Dolores. Se celebra una Junta para tratar tan importante asunto. Entre los asistentes se encuentra un joven, quien formula lo siguiente: Si la Virgen el año pasado entró a la Iglesia con una paloma en las manos, será que ella quiere llamarse así. ¿Por qué no la llamamos Paloma?. Y Paloma fue su nombre. Y fue también desde aquel instante luz y norte, dulzura y esperanza, amor y consuelo en los años de penas irremediables con que la vida azotó a veces al muchacho que le puso nombre con símbolo de paz a una Virgen que es orgullo de Málaga. Aquel muchacho era Miguel Hermoso Puertas, durante muchos años Hermano Mayor de la popular Cofradía”

Lo que en aquel ya lejano 1925 sucedió de forma imprevista (lanzarle palomas a la Virgen) se ha convertido en una tradición que se repite cada Miércoles Santo. Horas antes de que salga la procesión, la Cofradía reparte centenares de palomas que, luego por la noche, son arrojadas cuando pasa el majestuoso trono sobre el que va la Virgen, Y de este modo, cada año, muchos devoots de María Santísima de la Paloma confían en que se vuelva a repetir aquel hermoso suceso acaecido.

La Semana Santa de Málaga, posee una tradición ancestral que se remonta a la época de los Reyes Católicos. La ciudad de Málaga es la capital de la Costa de Sol y se encuentra al sur de España, tierra que en pleno Siglo 21 convive perfectamente con la modernidad y sus tradiciones. La más famosa de esas tradiciones es sin lugar a dudas, la conocida Semana Santa de Málaga.
 Gracias al gusto que durante siglos han tenido las cofradías y hermandades por el arte barroco y la cantidad de enseres procesionales que han acumulado a lo largo de los años, hace que la puesta en la calle de la Semana Santa de Málaga sea un escenario de arte exuberante lleno de color y majestuosidad.

Cada año, la Semana de Pasión en Málaga pone en las calles un auténtico espectáculo perceptible por los cinco sentidos, sus tronos, portando a las imágenes que son mecidas durante todo el recorrido, miles de nazarenos y penitentes que van dando luz y color con sus cirios y vestimentas por el itinerario, marchas procesionales que llenan de la particular música de Semana Santa, aromas a incienso y a flores al paso de las procesiones y miles de personas que se agolpan por ver y aplaudir a sus cofradías favoritas.

La Semana Santa de Málaga será muy distinta para quien no la conoce y quedará sorprendido al comprobar que aquí no se vive una Semana de Pasión con recogimiento y silencio. En Málaga se vive la Semana Santa con alegría, con bullicio, con vítores, con saetas espontáneas y aplausos al paso de las imágenes.

Enormes tronos que no salen de las iglesias pues no caben por sus puertas, auténticas capillas andantes de hasta más de 5.000 kilos mecidos por decenas de portadores. Desfiles militares que tocan marchas procesionales o cantan sus himnos durante el recorrido. Todo esto, sin que ello signifique falta de religiosidad, sino más bien es la particular forma en que los malagueños viven la fe y el sentimiento por su Semana Santa.

Las procesiones de la Semana Santa de Málaga, ofrecen por tanto un atractivo único no sólo para las personas que participan en sus estaciones de penitencia, sino también a todos aquellos visitantes y turistas llegados de todos los rincones que ven en la Semana Santa de Málaga la espectacularidad de sus desfiles procesionales y todas las manifestaciones artísticas que se pueden presenciar desde un prisma laico.


Las excelentes comunicaciones tanto por carreteras como a través del aeropuerto, unas modernas infraestructuras hoteleras de primer orden en el centro de la ciudad, junto al magnífico clima primaveral, hacen que los turistas y visitantes puedan disfrutar por las mañanas de sus playas o del rico patrimonio artístico de la capital y por las noches del espectáculo de la Semana Santa de Málaga.


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